Enfado patológico

El enfado… Un falso aliado en nuestra vida. Enfado patológico.

Está claro que todos nos enfadamos pero, ¿cuál es la línea divisoria que lo separa del enfado patológico? ¿qué es el enfado patológico y qué dificultades existen a la hora de tratarlo en terapia? ¿Es lo mismo el enfado y la impulsividad?

anger-800x600Las personas con enfado patológico siempre andan enfadadas o utilizan el enfado para lograr sus propios fines o metas. Tienen un umbral muy bajo para irritarse y se regodean en dicha emoción ya que les proporciona una sensación de poder y fuerza que hace que utilicen aún más dicho comportamiento para lograr lo que se proponen o simplemente para reafirmarse en sí mismos.

En otras palabras, su cabreo posee intencionalidad, es consciente y voluntario y lo utilizan para someter a otros o lograr sus objetivos. No se trata de una cuestión de impulsividad donde no existe intención de herir o enfrentarse con alguien. No, en el enfado patológico hay intención de herir o hacer daño de alguna forma.

Pero, ¿qué hace que el enfado se convierta en un hábito dentro de la persona? Lo que sabemos es que la actitud de enfadarse se ve reforzada por tres motivos:

  1. La sensación de poder, fuerza y control que sienten sobre la situación (Refuerzo interno positivo).
  2. Por otro lado a efectos prácticos, con la agresividad y el cabreo logran sus objetivos  y consiguen lo que quieren (Refuerzo positivo externo).
  3. Una vez se han cabreado y le han dado rienda suelta a su emoción de enfado, la sensación psicofisiológica de malestar (emocional y físico) desciende a corto plazo, se sienten aliviados al soltar su ira (Refuerzo negativo interno).

Una de las particularidades de las personas que sufren enfado patológico es que están absolutamente convencidos de que tienen la razón y que su actitud es más que justificable, es más, piensan que el otro se lo merece. Si sumamos esto a los tres refuerzos anteriormente mencionados, lo que tenemos es una bomba de relojería.

Analicemos ahora los pensamientos, comportamientos y sensaciones de una persona con estas características:

  • Tienen pensamientos del tipo “Se va adescarga (1) enterar….”, “¿Qué se ha creído…?”, “Será imbécil…”, “Se lo merece…”, “Es culpa suya…”, “No es justo/no hay derecho…”, “Debería haber hecho…”, “Yo nunca haría…”, etc. 

– Son pensamientos muy potentes y fuertes.

– Puede que además de los pensamientos también aparezcan imágenes en su mente (recuerdos de situaciones que los cabreen).

– Suelen tener un estilo rumiativo/obsesivo. En algunas personas, incluso, existen enfados históricos, por ejemplo, que lleven 9 años enfadados con una misma persona por un acontecimiento del pasado y hayan conservado el rencor y los pensamientos rumiativos y obsesivos de aquello que pasó hace tanto tiempo hasta la fecha actual.

– Sus pensamientos pueden ser muy egosintónicos. Es decir, que están muy relacionados con sus esquemas de valores, creencia y juicios morales.

  • Sensaciones corporales durante el enfado: aumento de la tasa cardíaca, de la tensión muscular, respiración acelerada, sensación de calor, rubor, sudor, aumento del temblor y la agitación del cuerpo…
  • images (12)Comportamientos agresivos: aquí quiero destacar que entrarían tanto los comportamientos explícitos (gritar, romper objetos, insultar, atacar…) como los implícitos (ignorar al interlocutor, no responder, ironizar, utilizar bromas de mal gusto…). Por supuesto, se entiende que estos comportamientos agresivos pueden ser tanto verbales como físicos.

Creo que ya os vais haciendo una idea de cuál es la dificultad a la hora de tratar este problema emocional. Por un lado, la consciencia de problema es o muy pequeña o más bien nula (“El problema son ellos, no yo”). Recuerda que ellos creen tener la razón por lo que o bien no buscarán ayuda, o bien no se involucrarán fácilmente en el proceso de terapia. ¿Cómo abordamos este problema? 

 Una forma de abordarlo sería la siguiente postura terapéutica: “De acuerdo, puede  que tengas razón, sin embargo, si pierdes los papeles, pierdes la razón, así que vamos a trabajar el descontrol”. Esto podría funcionar para captar la atención de la persona, ya que aunque es difícil que reconozca que tiene un problema, hay que intentar que se quede en terapia para ayudarla a controlar sus enfados.

– También existen técnicas de aumento de la conciencia del problema que consisten en que la persona aprenda a reconocer en sí mism@ señales tempranas de cabreo (pensamientos que eliciten el enfado, sensaciones de activación corporal y conductas agresivas implícitas/explícitas, verbales/físicas).

Hay una gran labor que hacer en este campo y todos podemos aprender a manejar nuestros pequeños episodios de cabreo ya que se ha demostrado que tiene consecuencias dañinas para la salud y el envejecimiento… Así que manos a la obra 🙂

¡Y hasta aquí el post de hoy! Espero que os haya resultado útil e interesante y para cualquier duda o sugerencia no dudéis en escribirme! ¡Nos leemos en próximo post! 😉

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