Terapia Infantil

¿Y si te digo que castigar no funciona? Caminando hacia una educación eficaz ;)

new_1825Creo que todos hemos echado mano del castigo en algún momento de nuestra vida para corregir la conducta de un niño: “Castigado sin videojuegos una semana!”. Y es que, en la difícil tarea de educar, vamos repitiendo lo que hacían con nosotros nuestros padres cuando éramos pequeños, pero… ¿es la mejor estrategia?, ¿Qué ocurre cuando castigamos a un niño/a?

CONSECUENCIAS NEGATIVAS DEL CASTIGO

Si analizamos detenidamente las consecuencias de castigar, vemos que la balanza se inclina hacia el lado negativo. Ya es sabido desde hace tiempo que castigar trae más consecuencias negativas que positivas, aunque a simple vista, parezca lo contrario. Así que vamos a ir una por una repasando estas consecuencias negativas con el fin de tomar conciencia e incorporar métodos alternativos al castigo en la educación de nuestros hijos… ¡Empecemos! 😉

  • El niño/a que recibe el castigo aprende que cuando alguien hace algo que no quieres que haga o que no te gusta hay que castigarle, hay que descargar esa frustración contra él o ella, para que no lo vuelva a repetir. Luego, cuando castigamos a nuestros hijos, no solamente le indicamos que lo que hace no está bien, sino que hay que castigar a las personas cuando no hacen las cosas que quieres. De manera, que no es de sorprender en el colegio empiece a “castigar” a sus compañeros de clase si no hacen lo que él/ella quiere o piensa que es mejor. Es más, cuando crezca, si no toma conciencia de lo negativo del castigo, continuará castigando a quienes no hacen las cosas bien (bajo su juicio personal y subjetivo).gritos
  • Cuando se castiga, aparecen en el niño o niña emociones negativas: rabia, frustración, tristeza…. Esto quiere decir que tenemos en nuestras manos, pues, las claves para impactar tanto positiva como negativamente en el mundo emocional de nuestros niños. Lo que debemos preguntarnos es, ¿qué queremos potenciar en ellos?. Los castigos difícilmente potencian lo bueno, más bien generan, como acabamos de ver, emociones negativas que pueden, a su vez, generar más comportamientos no deseados en el niñ@, gritar, insultar, llorar, enfadarse contigo, tener una rabieta, etc….
niño
  • Además, aparece la culpa, esa emoción tan destructiva que nos hace sentirnos mal con nosotros mismos y que mina tanto nuestra autoestima. El niño aprende que sólo cuando se siente arrepentido, triste, hundido, los padres le levantan el castigo, luego “tiene que sentirse mal” por lo que ha hecho para recibir el perdón. Esta asociación es peligrosa para el desarrollo de nuestra autoestima. Y puede quedarse dentro de nosotros incluso en la edad adulta.imagesLKU92S5N
  • Los castigos no sólo tienen que ver con quitarle privilegios a los niños, como por ejemplo quitarle el postre que sabemos que le gusta, su juguete favorito o un rato de televisión… Cuando hablamos de castigos también incluimos todo aquello negativo que le decimos a nuestro niño cuando se han portado mal (Eres vago; caprichoso; egoísta; no tienes sangre en las venas; etc…). Pensad que los niños son esponjas y que están aprendiendo a descubrirse y a saber quienes son, si les enviamos mensajes negativos terminarán pensando que efectivamente son vagos, caprichosos, egoístas… y pueden empezar a comportarse de acuerdo a estas etiquetas. Sin embargo, si les decimos las cosas que hacen bien y les ponemos nombre (valiente, listo, responsable, estudioso, etc…) el niño se descubrirá en sus cualidades más bellas y recogerá un autoconcepto positivo. Su autoestima y satisfacción personal crecerán. Esto le ayudará a seguir caminando en esta dirección positiva de sí mismo. Eso sí, los halagos, han de ser sinceros y objetivos. Nunca les digáis algo bueno si realmente no lo poseen ya que pueden confundirse o distorsionar en positivo su autoimagen (y nuestro fin no es este, sino ayudarles a sacar y potenciar las cosas buenas que sí poseen).
mensajes negativos
  • En ocasiones, los niños que se sienten solos, que pasan poco tiempo con sus padres y pueden de alguna forma sentirse poco atendidos, pueden portarse mal a propósito simplemente para que su mamá o papá les haga caso. El niño prefiere que les regañe sus padres porque al menos así le prestan atención. Bien, en este caso, no hay que caer en el castigo, por que entonces, estaremos reforzando sin darnos cuenta la estrategia del niño: si me porto mal, mis papás me hacen caso, si me porto bien me ingnoran. ¿Cuál es la solución? Efectivamente! Reforzarle al niño sólo cuando haga cosas bien, darle cariño, decirle las cosas buenas que tiene, lo orgullosos que estamos de lo bien que ha hecho ese día los deberes, pasar tiempo a solas con él/ella, etc… Si quieres saber más sobre cómo reforzar sus conductas positivas, lee ¿qué hacer para que los niños estén más motivados?
imagesHO25SELQ

En próximos post hablaré de las alternativas al castigo para conseguir resultados positivos en nuestros hijos. Educar no es tarea fácil, pero con las indicaciones adecuadas, podemos empezar a ver la luz al final del túnel. Os animo a seguir dando lo mejor de vosotros a vuestros pequeños. La clave está en no dejar de amarles nunca 😉 ¡Nos leemos en el siguiente post!
niños-felices
Anuncios

1 comentario en “¿Y si te digo que castigar no funciona? Caminando hacia una educación eficaz ;)”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s